lunes, 22 de junio de 2009

PRENSA INDEPENDIENTE: PELIGROS Y AMENAZAS.

PRENSA INDEPENDIENTE: PELIGROS Y AMENAZAS.

Por Lucas Garve. Fundación por la Libertad de Expresión. La Habana.
.
Hace ya más de una década que la labor de informar la realidad en Cuba tomó un camino diametralmente opuesto al de la prensa oficial. Con el surgimiento de cinco agencias de prensa sin depender de los reglamentos oficiales para los medios de comunicación de la isla, se abrió una flamante etapa en la Historia de la prensa cubana. Hoy, ya eso es Historia. Sin embargo, también hoy, hay quienes pretenden cambiar esa historia para su conveniencia y provecho.
La incorporación de nuevas hornadas de mujeres y hombres a la labor de la comunicación después de marzo del 2003 sorprendió a muchos, pero tampoco significó que fueran reemplazados aquellos colegas que fueron a parar a las prisiones.
Ellos no han estado ausentes gracias a la presencia de sus esposas agrupadas en las dignas Damas de Blanco y por el constante llamado de recordación del resto de los periodistas independientes que continuamos sus labores. Realmente, la ausencia de los trabajos periodísticos de los veintitantos informadores independientes prisioneros del régimen se hace sentir en la calidad de una prensa marcada por el riesgo y el azar, más que por una profesionalidad obtenida en el estudio sistemático.
No obstante, esto no quiere decir que la prensa independiente haya perdido su razón de ser, su identidad o sus mejores servidores. Muy a pesar nuestro, algunas voces han pretendido dar por inerte el fenómeno de la prensa independiente cubana, más la misma labor de llevar la información sobre la realidad cubana ocultada por la media oficial a todo el mundo, desmiente tales repuntes protagónicos de unos y cálculos ambiciosos de otros.
Empero la preocupación de informar por un lado y la atención a las amenazas y la represión de los órganos del régimen no pueden cegarnos la visión por completo y cometer la negligencia de tener en cuenta que los peligros que nos acechan no provienen solamente del aparato del gobierno cubano.
Si queremos fundar las bases de la prensa cubana de un futuro de transición democrática nos vemos entonces obligados a demostrar que somos verdaderamente independientes y nuestro juicio y nuestra labor informativa estarán empujados a cumplir con la obligación que el servicio público impone.
No a servir a un grupo, a un partido, a una persona que por muy justamente se haya ganado un lugar destacado entre las filas de la oposición y que pretenda ocupar un espacio que los periodistas independientes han logrado mediante el correcto ejercicio de la comunicación.
Otro peligro deriva de lo anterior porque por su causa, los periodistas serían dependientes de los objetivos de los intereses particulares y generales de criterios ajustados a una organización y la estrechez de puntos de vista ahogaría la pluralidad que debe mantener la labor informadora. Un lastre del periodismo oficial impregnado de partidismo y militancia.
Fatal ha resultado para la prensa independiente que algunos espacios de influencia sean ocupados por uno o dos nombres exclusivamente, los que no reflejan evidentemente el abanico de criterios que podría ofrecer escuchar la riqueza de opiniones de muchos periodistas independientes que acumulan hoy mismo cierta experiencia.
Lamentable que se pretenda desviar e incluso eliminar los cauces que hasta ahora han vertido una ayuda material al sostén de la labor informativa de la prensa independiente, cuando la labor de la información brindada por los periodistas está ahí a la vista de todos, y no en informes o proyectos increíblemente alejados sin duda de la realidad.
De bajar por la cuesta que los conocidos sepultureros de siempre pretenden empujar a la prensa independiente en su conjunto, evidentemente sí estaremos contribuyendo a disminuir el trabajo concreto del sector que más resultados a ofrecido en los últimos diez años junto al de las bibliotecas independientes.
Para refrendar lo expuesto, propongo que cualquier dudoso examine por quienes y por cuales vías la existencia de una oposición en Cuba ha sido divulgada sistemáticamente más allá de nuestras costas. Y no es precisamente por la prensa extranjera.
Hay una realidad que no se puede negar, la gran desinformación que existe en Cuba solamente se puede llenar mediante la retroalimentación proveniente de canales de comunicación conectados con las necesidades de información del cubano de a pie y son los periodistas independientes los que estamos en contacto con la calle. Recogemos directamente lo que dicen las personas, sus preocupaciones, sus deseos.
Ahora bien, aquí está en buena parte nuestro desafío, es el de mejorar incansablemente nuestros mensajes, escoger lo que sirve. Saber cómo comunicar mejor el mensaje, a quien va destinado, ofrecerle los temas que interesen a ese público que espera por nosotros. FIN. LG/07.
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Por Lucas Garve. Fundación por la Libertad de Expresión. La Habana.
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Hace ya más de una década que la labor de informar la realidad en Cuba tomó un camino diametralmente opuesto al de la prensa oficial. Con el surgimiento de cinco agencias de prensa sin depender de los reglamentos oficiales para los medios de comunicación de la isla, se abrió una flamante etapa en la Historia de la prensa cubana. Hoy, ya eso es Historia. Sin embargo, también hoy, hay quienes pretenden cambiar esa historia para su conveniencia y provecho.
La incorporación de nuevas hornadas de mujeres y hombres a la labor de la comunicación después de marzo del 2003 sorprendió a muchos, pero tampoco significó que fueran reemplazados aquellos colegas que fueron a parar a las prisiones.
Ellos no han estado ausentes gracias a la presencia de sus esposas agrupadas en las dignas Damas de Blanco y por el constante llamado de recordación del resto de los periodistas independientes que continuamos sus labores. Realmente, la ausencia de los trabajos periodísticos de los veintitantos informadores independientes prisioneros del régimen se hace sentir en la calidad de una prensa marcada por el riesgo y el azar, más que por una profesionalidad obtenida en el estudio sistemático.
No obstante, esto no quiere decir que la prensa independiente haya perdido su razón de ser, su identidad o sus mejores servidores. Muy a pesar nuestro, algunas voces han pretendido dar por inerte el fenómeno de la prensa independiente cubana, más la misma labor de llevar la información sobre la realidad cubana ocultada por la media oficial a todo el mundo, desmiente tales repuntes protagónicos de unos y cálculos ambiciosos de otros.
Empero la preocupación de informar por un lado y la atención a las amenazas y la represión de los órganos del régimen no pueden cegarnos la visión por completo y cometer la negligencia de tener en cuenta que los peligros que nos acechan no provienen solamente del aparato del gobierno cubano.
Si queremos fundar las bases de la prensa cubana de un futuro de transición democrática nos vemos entonces obligados a demostrar que somos verdaderamente independientes y nuestro juicio y nuestra labor informativa estarán empujados a cumplir con la obligación que el servicio público impone.
No a servir a un grupo, a un partido, a una persona que por muy justamente se haya ganado un lugar destacado entre las filas de la oposición y que pretenda ocupar un espacio que los periodistas independientes han logrado mediante el correcto ejercicio de la comunicación.
Otro peligro deriva de lo anterior porque por su causa, los periodistas serían dependientes de los objetivos de los intereses particulares y generales de criterios ajustados a una organización y la estrechez de puntos de vista ahogaría la pluralidad que debe mantener la labor informadora. Un lastre del periodismo oficial impregnado de partidismo y militancia.
Fatal ha resultado para la prensa independiente que algunos espacios de influencia sean ocupados por uno o dos nombres exclusivamente, los que no reflejan evidentemente el abanico de criterios que podría ofrecer escuchar la riqueza de opiniones de muchos periodistas independientes que acumulan hoy mismo cierta experiencia.
Lamentable que se pretenda desviar e incluso eliminar los cauces que hasta ahora han vertido una ayuda material al sostén de la labor informativa de la prensa independiente, cuando la labor de la información brindada por los periodistas está ahí a la vista de todos, y no en informes o proyectos increíblemente alejados sin duda de la realidad.
De bajar por la cuesta que los conocidos sepultureros de siempre pretenden empujar a la prensa independiente en su conjunto, evidentemente sí estaremos contribuyendo a disminuir el trabajo concreto del sector que más resultados a ofrecido en los últimos diez años junto al de las bibliotecas independientes.
Para refrendar lo expuesto, propongo que cualquier dudoso examine por quienes y por cuales vías la existencia de una oposición en Cuba ha sido divulgada sistemáticamente más allá de nuestras costas. Y no es precisamente por la prensa extranjera.
Hay una realidad que no se puede negar, la gran desinformación que existe en Cuba solamente se puede llenar mediante la retroalimentación proveniente de canales de comunicación conectados con las necesidades de información del cubano de a pie y son los periodistas independientes los que estamos en contacto con la calle. Recogemos directamente lo que dicen las personas, sus preocupaciones, sus deseos.
Ahora bien, aquí está en buena parte nuestro desafío, es el de mejorar incansablemente nuestros mensajes, escoger lo que sirve. Saber cómo comunicar mejor el mensaje, a quien va destinado, ofrecerle los temas que interesen a ese público que espera por nosotros. FIN. LG/07.
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1 comentario:

Edgar dijo...

Soy de Venezuela, y de ustedes, de los librepensadores (en positivo) he aprendido mucho. Mi blog son las aulas universitarias-por el momento-, y allí doy lo que soy capaz de dar. Gracias a ustedes, desde este angustiado lugar de libertadores...
Edgar M.