CUBA Y LA GLOBALIZACIÓN: INTERCAMBIO INCESANTE (2)
Por Lucas Garve. 2013-08-03.
Por su posición geográfica privilegiada a la entrada del Golfo de Méjico y la cercanía a la costa sur de los EEUU gozó del intercambio mercantil desde hace siglos. El inicio de este trasiego de mercancías, alimentos, personas etc. de manera sistemática data del siglo XVIII.
En fecha temprana como 1798 el volumen de comercio entre Cuba y EEUU excedió al de Cuba con España por primera vez. Entre 1806 y 1807 el valor de las exportaciones estadounidenses se incrementó en $ 12 millones de dólares, mientras las de azúcar cubanos hacia tierras del país del Norte alcanzaron un 43 % del total de la producción isleña.
En 1850, el comercio de Cuba con el extranjero se comportaba de esta forma: el 39 % era con EEUU, el 34 % con Inglaterra, el 27 % con la metrópoli española. En cuanto a la cifra de intercambio comercial con EEUU se nota el estrechamiento de relaciones comerciales en incremento pues en 1855 fue del 42 %, en 1859 un 49 % y en 1865 el 65 % de las exportaciones de azúcares iba destinada a los EEUU.
La presencia de navíos mercantes estadounidenses provenientes de Boston, Filadelfia, Nueva Orleáns y Savannah aumentó progresivamente entre 1796 y 1856. Al examinar las cifras observamos que si en 1796 arribaron 150 barcos mercantes a puertos cubanos, en 1806 fueron 606, en 1826 unos 783, entre 1846 – 1850 subió la cifra a 1 702, y en 1856 y 1857 tocaron puertos cubanos 2 088.
Otro aporte estadounidense que resalta corresponde al aporte de innovaciones tecnológicas en cuanto a maquinaria industrial e infraestructura puesto que en 1858 habían en la Isla más de 1 800 trabajadores estadounidenses (ingenieros, mecánicos, artesanos) empleados en construcción, mantenimiento y reparaciones ferroviarias debido al desarrollo temprano del transporte de este tipo en Cuba. Número que tuvo incremento en 1859 cuando ascendió a 3 106 trabajadores.
Este proceso en que las dos culturas convergen, interactúan, se mezclan y fusionan de manera dinámica resultó producto de la adaptación y reacomodo de costumbres, representaciones y maneras de actuar en los cubanos en las relaciones comerciales y mercantiles entre los dos países que revelan la interdependencia económica lograda en esa época.
El siglo XIX fue una etapa decisiva en la formación de la nacionalidad cubana y conjuntamente fue amplio el fenómeno de la emigración a los EEUU de miles de cubanos.
Emigración que incluyó a cubanos de todas clases, edades, blancos, negros y mestizos durante tres generaciones sucesivas. Mujeres y hombres que contribuyeron cada uno de muchas formas y con importancia relativa a configurar la nacionalidad en la República.
La influencia de la experiencia vital de los cubanos emigrados en EEUU dejó de ser lineal y unilateral para convertirse en un complejo proceso de negociación en los que muchos cubanos se afirmaron para sellar sus ideas de progreso y de una mejor vida ofrecida por el prometido sueño americano.
La incorporación y el establecimiento de las bases de una Modernidad cubana conscientemente comprometida en un proceso de autodefinición por la autodeterminación independentista y la transformación social fue determinada por la dimensión de la apropiación de formas por costumbres norteamericanas en adaptación a sus necesidades de establecer imaginarios, relatos de vida diferentes a los confeccionados con pautas de la sociedad colonial.
El desarrollo de la conciencia moderna nacional no solamente se trató de o consistió en una formulación política, sino que tuvieron lugar numerosas formas de asociacionismo y reacomodamiento entre las dos culturas que sirvieran para los objetivos cubanos de una Cuba libre.
Esta búsqueda de nuevas vías y posteriores nuevas articulaciones de las relaciones de poder implicaron necesidades de idear posibilidades diferentes hasta el momento para encarar el nuevo futuro.
En el siglo XIX, las costumbres estadounidenses se expandieron por toda Cuba y dejaron huella en la vida diaria y en las relaciones sociales. Las esferas religiosa (protestantismo), deportes (boxeo, béisbol, gimnasia, natación, etc.), en la música y en el lenguaje producto de grupos subalternos a la estructura colonial imperante, en la tecnología (introducción de maquinaria, montaje y explotación industrial), desarrollo del comercio de exportación e importación, mientras el establecimiento de grupos urbanos de emigrados importantes por su número y por el desarrollo de sus relaciones sociales en Tampa en Florida y en Nueva York y su posterior regreso a la Isla aportó el trasvase de formas de vida, de acciones y pensamiento a la población cubana y su reflejo en la sociedad de la época.
La proposición de una identidad nacional formada por una sola cantera, que no es fija, ni inmutable, ni funciona como un aparato artificial es revisada y re-examinada según las representaciones de las contradicciones e incoherencias propias del flujo de intercambio.
De aquí que la expresión nacional se halle en un contexto histórico contingente, normas de sociabilización, modalidades de comunicación pública y de lenguaje formaron un canon de estilo y auto-representación religiosa, de recreación de formas de vida diaria y conducta social.
La población de cubanos nacidos en EEUU entre 1846 y 1862 pasaron de 1 260 a 2 500. El cónsul Richard Madden se asombró cómo en una región como Cárdenas y Matanzas se nota más el carácter y rasgos estadounidenses en la vida diaria que los impuestos por la hegemonía colonial española, una prueba de la influencia de los cubanos que mantenían vivas costumbres y modos de diseñar vida y espacio urbano según normas adquiridas en sus estancias en el país norteño.
A mediados del siglo XIX en las ciudades mencionadas era muy común la presencia de estadounidenses en las calles y de numerosos barcos norteamericanos. También en las zonas mineras de Holguín y Gibara era notable la presencia de estadounidenses implicados en actividades industriales.
Destacable y muy relegada por la historiografía cubana es la influencia en la sociedad cubana de formas de pensamiento y de tendencias adquiridas en los EEUU por las cubanas exiliadas en la esfera de las relaciones sociales y políticas.
Las tendencias y representaciones del feminismo que habían ganado terreno en núcleos urbanos importantes en el país del Norte tuvieron su eco en la isla a través del desempeño de las mujeres cubanas sobre todo en la segunda mitad del siglo XIX.
En apoyo a la independencia cubana, las exiliadas, en cantidad por lo menos 1 500 mujeres, crearon unos 45 clubes femeninos para cohesionar el esfuerzo femenino en favor de las tareas independentistas. En medio de estas acciones, mujeres cubanas reclamaron en 1890 el sufragio universal y el derecho al voto con la progresiva emancipación de la mujer retomando la demanda en el mismo sentido efectuada por la patriota Ana Betancourt en la Asamblea de Guáimaro. En 1897, Edelmira Guerra de Dauval, miembro de un Club patriótico pidió la igualdad de derechos de la Mujer.
Años más tarde, la labor precursora de María Luisa Dolz, luego de su regreso a Cuba, contribuyó decisivamente al establecimiento de un Colegio dedicado a la formación de la Mujer que sirvió para difundir formas y costumbres adoptadas en EEUU que propiciaron una ruptura de los roles de género en la sociedad cubana de la época pues muchas mujeres se dedicaron a buscar el sostén económico fuera del hogar sin abandonar su rol de transmisora de normas y maneras de ocupar un espacio en el escenario público.
Un blog para periodistas independientes y por los periodistas independientes Todo el material presentado es tomado de CUBANET.
sábado, 31 de agosto de 2013
CUBA Y LA GLOBALIZACIÓN. POR LUCAS GARVE, 2013-08-02.
Los inicios del proceso de globalización hay que buscarlos a finales del siglo XV. Cristóbal Colón arribó a las costas de nuestro hemisferio occidental en 1492 y sin saberlo contribuyó no sólo a demostrar la redondez del planeta, sino también a acercarlo un poco a la escala humana.
Los procesos de conquista y colonización de los territorios adonde el Descubridor llegó con todo el empuje vital del Hombre del Renacimiento dieron al traste con civilizaciones establecidas y desarrolladas en estas tierras americanas. Pero al mismo tiempo, comenzó el intercambio humano, vegetal y animal más grande que ha conocido la Humanidad.
De esta manera, el intenso tráfico entre los territorios del hemisferio occidental y Europa, debido a la explotación de minerales, alimentos, hombres y animales acercaron definitivamente las poblaciones de ambos lados del océano.
En este proceso el intercambio produjo un resultado novedoso para la especie humana como es el mestizaje y la reproducción de especies del mundo vegetal en condiciones geomorfológicas diferentes con la correspondiente alteración de sus normas originales.
Al mismo tiempo, la cargazón de materias primas, riquezas y alimentos que nutrió a una Europa sedienta de nuevos sabores y mejores abrigos, de materiales suntuosos y de conocimiento de parajes exóticos hasta entonces prohibidos incluso de imaginarlos hizo naufragar en el horizonte lejano cualquier recuerdo de los siete pecados capitales.
En los puertos europeos desembarcan el chocolate, la papa, el maíz, la quina, la plata, el oro y la sífilis en cantidades inimaginables hasta entonces, mientras en la recién bautizada América llegan el caballo, el perro, la rueda, armas de fuego, la rueda y la varicela junto con la peste y la viruela.
Más toda esta monumental campaña entre los dos hemisferios no se realizó sin el apoyo decisivo de la tecnología que había dado un paso de avance muy importante para la época y gracias a los cuales fue posible alcanzar las metas anheladas por el espíritu y el cuerpo humano del Hombre renacentista.
El astrolabio, la vela en triángulo, el desarrollo de los astilleros y el avance en el diseño de barcos mayores junto al conocimiento de las corrientes marinas también se conjuntaron para hacer posible la titánica empresa de trasladar hacia el Occidente los hombres y los vehículos que harían posible la puesta en explotación de poblaciones enteras y de tierras nuevas como principal contribución al reforzamiento del desarrollo industrial y al nacimiento del capitalismo europeo.
En medio de toda esta barahúnda de dimensión inmensa, se sitúa por obra y suerte de su situación geográfica la isla de Cuba, una de las primeras tierras a las que el Descubridor pisó en su primer viaje.
Posición geográfica que la privilegió aunado al hecho de la existencia de una configuración geomorfológica de sus costas adecuada para resguardar las Flotas que transportaron hacia el Este las riquezas que el incipiente capitalismo europeo necesitaba para su expansión y poderío. Los imperios de la época ansiosos de posesiones y riquezas extendieron hacia los mares sus fronteras territoriales y las tierras más allá del horizonte físico.
Por consecuencia, los puertos cubanos de La Habana, Matanzas, Trinidad, Cienfuegos, Santiago de Cuba consiguieron establecer líneas de comunicación directas con sus iguales en el continente europeo y posibilitar el trasiego de gentes, mercancías, plantas, animales domésticos, objetos suntuosos.
Los inicios del proceso de globalización hay que buscarlos a finales del siglo XV. Cristóbal Colón arribó a las costas de nuestro hemisferio occidental en 1492 y sin saberlo contribuyó no sólo a demostrar la redondez del planeta, sino también a acercarlo un poco a la escala humana.
Los procesos de conquista y colonización de los territorios adonde el Descubridor llegó con todo el empuje vital del Hombre del Renacimiento dieron al traste con civilizaciones establecidas y desarrolladas en estas tierras americanas. Pero al mismo tiempo, comenzó el intercambio humano, vegetal y animal más grande que ha conocido la Humanidad.
De esta manera, el intenso tráfico entre los territorios del hemisferio occidental y Europa, debido a la explotación de minerales, alimentos, hombres y animales acercaron definitivamente las poblaciones de ambos lados del océano.
En este proceso el intercambio produjo un resultado novedoso para la especie humana como es el mestizaje y la reproducción de especies del mundo vegetal en condiciones geomorfológicas diferentes con la correspondiente alteración de sus normas originales.
Al mismo tiempo, la cargazón de materias primas, riquezas y alimentos que nutrió a una Europa sedienta de nuevos sabores y mejores abrigos, de materiales suntuosos y de conocimiento de parajes exóticos hasta entonces prohibidos incluso de imaginarlos hizo naufragar en el horizonte lejano cualquier recuerdo de los siete pecados capitales.
En los puertos europeos desembarcan el chocolate, la papa, el maíz, la quina, la plata, el oro y la sífilis en cantidades inimaginables hasta entonces, mientras en la recién bautizada América llegan el caballo, el perro, la rueda, armas de fuego, la rueda y la varicela junto con la peste y la viruela.
Más toda esta monumental campaña entre los dos hemisferios no se realizó sin el apoyo decisivo de la tecnología que había dado un paso de avance muy importante para la época y gracias a los cuales fue posible alcanzar las metas anheladas por el espíritu y el cuerpo humano del Hombre renacentista.
El astrolabio, la vela en triángulo, el desarrollo de los astilleros y el avance en el diseño de barcos mayores junto al conocimiento de las corrientes marinas también se conjuntaron para hacer posible la titánica empresa de trasladar hacia el Occidente los hombres y los vehículos que harían posible la puesta en explotación de poblaciones enteras y de tierras nuevas como principal contribución al reforzamiento del desarrollo industrial y al nacimiento del capitalismo europeo.
En medio de toda esta barahúnda de dimensión inmensa, se sitúa por obra y suerte de su situación geográfica la isla de Cuba, una de las primeras tierras a las que el Descubridor pisó en su primer viaje.
Posición geográfica que la privilegió aunado al hecho de la existencia de una configuración geomorfológica de sus costas adecuada para resguardar las Flotas que transportaron hacia el Este las riquezas que el incipiente capitalismo europeo necesitaba para su expansión y poderío. Los imperios de la época ansiosos de posesiones y riquezas extendieron hacia los mares sus fronteras territoriales y las tierras más allá del horizonte físico.
Por consecuencia, los puertos cubanos de La Habana, Matanzas, Trinidad, Cienfuegos, Santiago de Cuba consiguieron establecer líneas de comunicación directas con sus iguales en el continente europeo y posibilitar el trasiego de gentes, mercancías, plantas, animales domésticos, objetos suntuosos.
TODAVÍA ENTRE REJAS
Por Lucas Garve, Miami, 2013-08-23.
Cuando observo cómo pasan y repasan declaraciones de viajeros eventuales y constato que ninguno resalta la necesidad de reavivar las demandas de liberación de los prisioneros políticos y se habla y se discute sobre el futuro de Cuba sin mencionar este asunto de los condenados bajo licencia extra-penal, estimo imprescindible reavivar las demandas de liberación de ellos, por la sencilla razón de no dejar de destacar su sacrificio personal.
Sobrevive en Cuba bajo fuertes presiones entre otros, una prisionera política muy conocida Marta Beatriz Roque Cabello y este es un hecho que no debe ser olvidado. A pesar de los viajes y los recorridos de muchos opositores por tierras extranjeras que pueden confundir a muchos, hay que tener en cuenta que junto con Marta Beatriz quedan en la isla un poco más de decena de presos políticos bajo licencia extra-penal porque escogieron quedarse en la Patria y no partir como desterrados al extranjero.
La situación de la economista Roque Cabello padece de diabetes, hipertensa, con problemas cardiovasculares, pero no cesa de luchar por la democracia en Cuba con los medios a su alcance, fue condenada a 20 años de privación de libertad, pero le concedieron libertad extra-penal por la mala situación de salud que presenta. Tuvo que abandonar al apartamento donde vivía por amenazas de muerte del hijo de un vecino que la denunció cuando hizo la última huelga de hambre a finales del año pasado. Después que se trasladó para otro apartamento, allí sufre el hostigamiento de vecinos coligados con la policía política.
Otro ejemplo, el de Iván Hernández Carrillo, también bajo licencia extra-penal, sufre en Matanzas una fuerte represión junto a hermanos de lucha en esa provincia, lo que nos tiene que mover a reclamar el cese de tales actos infames y degradantes de la condición humana que el régimen obliga a realizar a sus represores.
Hay dos casos de mujeres negras muy llamativos por el elevado nivel de represión establecido contra ellas, Damaris Moya Portieles de Santa Clara y perteneciente a la Coalición Opositora Central, quien ha sufrido numerosos vejámenes, y el de Sonia Garro encarcelada en la prisión de mujeres de La Habana, donde es objeto de maltratos y golpizas desde hace un año y cinco meses.
Si la oportunidad mediática ofrecida a muchos opositores que han podido salir del país para expresar sus ideas y puntos de vista sobre la realidad cubana aquí en los Estados Unidos y en países europeos constituye un avance en la lucha opositora y establece la posibilidad de que difundan internacionalmente la dura realidad cubana, asimismo hay que destacar el aporte del ejemplo de esos presos políticos del grupo de los 75 y otros que todavía dentro de Cuba viven bajo la amenaza y la represión constante del régimen.
Mientras sucede todo lo señalado y por mucho que la fatiga informativa sobre los actos represivos desvíe la atención de tales desmanes cometidos por la policía política del régimen comunista cubano, hay que estar atentos a la formación de una corriente de “oposición leal alternativa” al gobierno cubano, un peligro que algunos ya han mencionado, pero que todavía no ha sido particularmente focalizado para ser detectado y definido como un elemento en contra de la oposición cubana real contra el gobierno castrista.
Por esos presos políticos y por quienes soportan la agresión de las fuerzas represivas del gobierno cubano hay que continuar exigiendo su liberación y la garantía de su seguridad física al responsabilizar al régimen y a su aparato represivo de lo que les pueda ocurrir. Esta es una tarea insoslayable que no puede dejarse de lado. Aunque en ciertos círculos y conferencias se habla de cambios que el gobierno cubano ha venido ejecutando mediante medidas en vigor recientes, tenemos la obligación de insistir que hay muchos cubanos con limitación de espacio porque viven todavía entre rejas.
FIN. LG/13.
Por Lucas Garve, Miami, 2013-08-23.
Cuando observo cómo pasan y repasan declaraciones de viajeros eventuales y constato que ninguno resalta la necesidad de reavivar las demandas de liberación de los prisioneros políticos y se habla y se discute sobre el futuro de Cuba sin mencionar este asunto de los condenados bajo licencia extra-penal, estimo imprescindible reavivar las demandas de liberación de ellos, por la sencilla razón de no dejar de destacar su sacrificio personal.
Sobrevive en Cuba bajo fuertes presiones entre otros, una prisionera política muy conocida Marta Beatriz Roque Cabello y este es un hecho que no debe ser olvidado. A pesar de los viajes y los recorridos de muchos opositores por tierras extranjeras que pueden confundir a muchos, hay que tener en cuenta que junto con Marta Beatriz quedan en la isla un poco más de decena de presos políticos bajo licencia extra-penal porque escogieron quedarse en la Patria y no partir como desterrados al extranjero.
La situación de la economista Roque Cabello padece de diabetes, hipertensa, con problemas cardiovasculares, pero no cesa de luchar por la democracia en Cuba con los medios a su alcance, fue condenada a 20 años de privación de libertad, pero le concedieron libertad extra-penal por la mala situación de salud que presenta. Tuvo que abandonar al apartamento donde vivía por amenazas de muerte del hijo de un vecino que la denunció cuando hizo la última huelga de hambre a finales del año pasado. Después que se trasladó para otro apartamento, allí sufre el hostigamiento de vecinos coligados con la policía política.
Otro ejemplo, el de Iván Hernández Carrillo, también bajo licencia extra-penal, sufre en Matanzas una fuerte represión junto a hermanos de lucha en esa provincia, lo que nos tiene que mover a reclamar el cese de tales actos infames y degradantes de la condición humana que el régimen obliga a realizar a sus represores.
Hay dos casos de mujeres negras muy llamativos por el elevado nivel de represión establecido contra ellas, Damaris Moya Portieles de Santa Clara y perteneciente a la Coalición Opositora Central, quien ha sufrido numerosos vejámenes, y el de Sonia Garro encarcelada en la prisión de mujeres de La Habana, donde es objeto de maltratos y golpizas desde hace un año y cinco meses.
Si la oportunidad mediática ofrecida a muchos opositores que han podido salir del país para expresar sus ideas y puntos de vista sobre la realidad cubana aquí en los Estados Unidos y en países europeos constituye un avance en la lucha opositora y establece la posibilidad de que difundan internacionalmente la dura realidad cubana, asimismo hay que destacar el aporte del ejemplo de esos presos políticos del grupo de los 75 y otros que todavía dentro de Cuba viven bajo la amenaza y la represión constante del régimen.
Mientras sucede todo lo señalado y por mucho que la fatiga informativa sobre los actos represivos desvíe la atención de tales desmanes cometidos por la policía política del régimen comunista cubano, hay que estar atentos a la formación de una corriente de “oposición leal alternativa” al gobierno cubano, un peligro que algunos ya han mencionado, pero que todavía no ha sido particularmente focalizado para ser detectado y definido como un elemento en contra de la oposición cubana real contra el gobierno castrista.
Por esos presos políticos y por quienes soportan la agresión de las fuerzas represivas del gobierno cubano hay que continuar exigiendo su liberación y la garantía de su seguridad física al responsabilizar al régimen y a su aparato represivo de lo que les pueda ocurrir. Esta es una tarea insoslayable que no puede dejarse de lado. Aunque en ciertos círculos y conferencias se habla de cambios que el gobierno cubano ha venido ejecutando mediante medidas en vigor recientes, tenemos la obligación de insistir que hay muchos cubanos con limitación de espacio porque viven todavía entre rejas.
FIN. LG/13.
POR ENCIMA DEL MAR
Por Lucas Garve. Miami, julio 16, 2013.
Muchos excelentes artistas cubanos residentes fuera de la isla son totalmente desconocidos por sus connacionales gracias a la incomunicación que el régimen comunista impone a la población. Sin embargo, los cubanos desperdigados por el mundo se reúnen a pesar de toda la desidia del régimen.
Testimonio ejemplar es la exposición plástica “La Distancia más corta” donde conocí de Andrés Lacau, pintor y Pablo L. Martínez, escultor en la Jazz Galería de Miami abierta desde el 10 de julio. Con curaduría de Ileana Fuentes y Jesús Rosado, los óleos del primero y las piezas escultóricas del segundo brindan una muestra del quehacer de dos cubanos cuyas obras están marcadas por una cubanía imprescindible.
En el caso del pintor Andrés Lacau, entre sus cuadros expuestos me impactó la presencia de un óleo sobre lienzo perteneciente a la serie Texaeuros que refleja la tragedia del balsero en tonos grises con una economía de medios contrastante con el tema que aborda.
La pintura de Lacau revela su preocupación por las peripecias de la existencia humana y a vinculación con otras artes como la poesía. En conversación con el pintor me explicó que el cuadro que mostraba el balsero se lo inspiró un verso de un poema de Valéry: “Las islas son terriblemente malditas”.
Mientras las piezas del escultor Pablo L. Martínez unen el hierro colado y la madera de nogal con un logro evidenciado por las piezas nombradas “Ariete” y “Fluido” entre otras expuestas. Sus piezas nos muestran tal conjunción de materiales sin ningún subterfugio para expresar la abstracción como un arranque de modernidad innegable.
Lacau y Martínez residen actualmente en España. El pintor Lacau en Madrid desde 1981 y Martínez en Barcelona donde estudió escultura. Los dos testimonian la trascendencia de la globalización en la cultura cubana y cómo las huellas de su cubanía se conservan en sus sentidos aunque la pertenencia al exilio no haya borrado su identidad.
“La Distancia más corta” es aquella donde se aprehende el sentido de insularidad por encima del mar incluso que ambos artistas nos transmiten con sus obras. FIN. LG/13.
garvecu@yahoo.com
Por Lucas Garve. Miami, julio 16, 2013.
Muchos excelentes artistas cubanos residentes fuera de la isla son totalmente desconocidos por sus connacionales gracias a la incomunicación que el régimen comunista impone a la población. Sin embargo, los cubanos desperdigados por el mundo se reúnen a pesar de toda la desidia del régimen.
Testimonio ejemplar es la exposición plástica “La Distancia más corta” donde conocí de Andrés Lacau, pintor y Pablo L. Martínez, escultor en la Jazz Galería de Miami abierta desde el 10 de julio. Con curaduría de Ileana Fuentes y Jesús Rosado, los óleos del primero y las piezas escultóricas del segundo brindan una muestra del quehacer de dos cubanos cuyas obras están marcadas por una cubanía imprescindible.
En el caso del pintor Andrés Lacau, entre sus cuadros expuestos me impactó la presencia de un óleo sobre lienzo perteneciente a la serie Texaeuros que refleja la tragedia del balsero en tonos grises con una economía de medios contrastante con el tema que aborda.
La pintura de Lacau revela su preocupación por las peripecias de la existencia humana y a vinculación con otras artes como la poesía. En conversación con el pintor me explicó que el cuadro que mostraba el balsero se lo inspiró un verso de un poema de Valéry: “Las islas son terriblemente malditas”.
Mientras las piezas del escultor Pablo L. Martínez unen el hierro colado y la madera de nogal con un logro evidenciado por las piezas nombradas “Ariete” y “Fluido” entre otras expuestas. Sus piezas nos muestran tal conjunción de materiales sin ningún subterfugio para expresar la abstracción como un arranque de modernidad innegable.
Lacau y Martínez residen actualmente en España. El pintor Lacau en Madrid desde 1981 y Martínez en Barcelona donde estudió escultura. Los dos testimonian la trascendencia de la globalización en la cultura cubana y cómo las huellas de su cubanía se conservan en sus sentidos aunque la pertenencia al exilio no haya borrado su identidad.
“La Distancia más corta” es aquella donde se aprehende el sentido de insularidad por encima del mar incluso que ambos artistas nos transmiten con sus obras. FIN. LG/13.
garvecu@yahoo.com
DIEZ AÑOS Y LA REINA VIVE
Por Lucas Garve. Miami, 2013-07-16.
A diez años de la desaparición física de Celia de la Caridad Cruz y Alfonso, su imagen desde el recuerdo se agranda gracias al timbre irrepetible de su voz y las imágenes que la muestran eternamente en todo el esplendor de su colorido antillano.
En Nueva Jersey y Miami hoy 16 de julio rinden homenaje a esta intensa artista cubana famosa como pocas lo han sido y universal en el sentido más directo que marcó su apego a su identidad nacional mediante su arte de manera indudable.
Celia Cruz está presente también en muchos países de América Latina en los medios de radiodifusión y audiovisuales, pero también en su país natal, Cuba, en las tarimas de los vendedores de discos grabados en CR-ROM que venden su música en los portales de las casas. Incluso a pesar del ostracismo que su nombre y figura han sufrido en la isla por la sostenida actitud anticastrista de la cantante en vida.
En televisoras hispanas en los Estados Unidos, dedicaron espacios especiales desde muy temprano en horarios de gran audiencia al legado cultural que Celia Cruz dejó y las imágenes de su funeral fueron en parte retransmitidas por algunas de estas televisoras.
Realmente en Cuba, abundante en guaracheras, la figura de Celia Cruz se destacó muy rápido y alcanzó notable reconocimiento en el mundo entero luego de radicarse en los Estados Unidos desde los primeros años de la catástrofe del comunismo en su tierra natal.
Más a pesar de no residir en su isla natal, Celia Cruz no dejó de pregonar su inconsolable deseo de regresar a una Patria libre y su posición inquebrantable de denuncia del régimen instalado en el país.
Por esto su voz, su figura y su arte trataron de ser borrados de la memoria y la mente de los cubanos pero tal imposición del gobierno de La Habana no fue suficiente para que sus compatriotas no dejaran de escucharla y de disfrutar de sus canciones.
En fiestas, sus canciones alegran y animan la actividad de los bailadores y en versiones de otros cantantes se han escuchado las canciones que ella cantaba magistralmente aunque en la media radial y televisiva haya sido prohibido mencionarla.
Al cumplirse diez años de su fallecimiento, la Reina de la Salsa, Celia Cruz vive en el recuerdo de sus millones de admiradores en Cuba y en el mundo. Un disco lanzado por la SONY titulado Lo mejor de Celia Cruz Colección salió a la venta en los EEUU junto a un libro con fotos inéditas de la Diva de la Salsa. FIN. LG/13.
garvecu@yahoo.com
Por Lucas Garve. Miami, 2013-07-16.
A diez años de la desaparición física de Celia de la Caridad Cruz y Alfonso, su imagen desde el recuerdo se agranda gracias al timbre irrepetible de su voz y las imágenes que la muestran eternamente en todo el esplendor de su colorido antillano.
En Nueva Jersey y Miami hoy 16 de julio rinden homenaje a esta intensa artista cubana famosa como pocas lo han sido y universal en el sentido más directo que marcó su apego a su identidad nacional mediante su arte de manera indudable.
Celia Cruz está presente también en muchos países de América Latina en los medios de radiodifusión y audiovisuales, pero también en su país natal, Cuba, en las tarimas de los vendedores de discos grabados en CR-ROM que venden su música en los portales de las casas. Incluso a pesar del ostracismo que su nombre y figura han sufrido en la isla por la sostenida actitud anticastrista de la cantante en vida.
En televisoras hispanas en los Estados Unidos, dedicaron espacios especiales desde muy temprano en horarios de gran audiencia al legado cultural que Celia Cruz dejó y las imágenes de su funeral fueron en parte retransmitidas por algunas de estas televisoras.
Realmente en Cuba, abundante en guaracheras, la figura de Celia Cruz se destacó muy rápido y alcanzó notable reconocimiento en el mundo entero luego de radicarse en los Estados Unidos desde los primeros años de la catástrofe del comunismo en su tierra natal.
Más a pesar de no residir en su isla natal, Celia Cruz no dejó de pregonar su inconsolable deseo de regresar a una Patria libre y su posición inquebrantable de denuncia del régimen instalado en el país.
Por esto su voz, su figura y su arte trataron de ser borrados de la memoria y la mente de los cubanos pero tal imposición del gobierno de La Habana no fue suficiente para que sus compatriotas no dejaran de escucharla y de disfrutar de sus canciones.
En fiestas, sus canciones alegran y animan la actividad de los bailadores y en versiones de otros cantantes se han escuchado las canciones que ella cantaba magistralmente aunque en la media radial y televisiva haya sido prohibido mencionarla.
Al cumplirse diez años de su fallecimiento, la Reina de la Salsa, Celia Cruz vive en el recuerdo de sus millones de admiradores en Cuba y en el mundo. Un disco lanzado por la SONY titulado Lo mejor de Celia Cruz Colección salió a la venta en los EEUU junto a un libro con fotos inéditas de la Diva de la Salsa. FIN. LG/13.
garvecu@yahoo.com
Diez años y la Reina vive
LA HUELLA FRANCESA EN LA NOVELA PARADISO
Por Lucas Garve
Hace unos 44 años cuando la novela Paradiso del escritor cubano José Lezama Lima salió a la luz, desató toda una conmoción increíble. Luego de cuatro decenios y en el centenario de su nacimiento 19 de diciembre de 1910 en La Habana, Paradiso, el súmmum escritural de Lezama Lima, es considerada una de las dos novelas cubanas mayores de la Literatura cubana, honor que pudiera compartir en un canon muy selecto, con El Siglo de las Luces de Alejo Carpentier.
El alejamiento de estereotipos frecuentes en la visión de un cubano de la realidad francesa es necesario para que conformen una imagen más cercana de Francia y de sus habitantes.
Aprovecho la oportunidad para trasladar información sobre la influencia francesa en la cultura cubana. Ejemplos numerosos aparecen en las páginas de los capítulos I y II de la novela: “… el altivo cocinero Luís Leng, que al conocimiento de la cocina milenaria y refinada, unía el señorío de la confiture, donde se refugiaba su pereza en la Embajada de Cuba en París,…”; “El mulato, desde lo alto de su cólera concentrada apartó el cuchillo francés de los cebollinos tiernos…” ; “Se acercaba el Coronel tarareando los compases de la Viuda Alegre, Al restaurant Maxim de noche siempre voy, con el mismo gesto de la burguesía situada en un can - can pintado por Seurat”; “…agua del filtro en cuya etiqueta de marca Chamberlain saludaba Pasteur”; “A pesar de la brevedad, las escena tuvo algo de la Antique grandeur, levada con garbo criollo”.
El autor al trasladarnos el reflejo de la imagen de la vida nacional nos ofrece un corte de los sedimentos culturales que conformaron el terreno cultural cubano de la época. Una presencia que ha sido olvidada casi en la misma medida de su importancia para la entrada de la Modernidad en el tejido socio cultural de la población urbana en Cuba.
Sólo una mala lectura de la novela Paradiso nos dejaría pasar por alto la evidencia que ofreció el escritor en el capítulo I, página 14 (Edición Letras Cubanas, 2006) cuando construye la imagen de un evento familiar: “Las señoras elaboraron una larga pausa para alejar el exabrupto y la vaharada, pasando después a otros temas de delicias, los encajes de Marie Monnier que la señora Rialta había visto en una revista francesa”. Continua más adelante con otra mención de la existencia de productos de la industria farmacéutica francesa cuando en boca de la señora Augusta, abuela de José Cemí, el protagonista, pone el consejo de primeros auxilios: “Toma un poco de bromuro de Fallière, decía la señora Augusta a su hija Rialta”.
En Paradiso, José Lezama Lima traslada conocimiento sobre el léxico de origen francés que utilizamos en nuestra habla cotidiana (por ejemplo las palabras: matinee, buffet, etc.) Y en lo particular a nuestro entorno, los aportes tecnológicos que importados de Francia, desde mediados del siglo XIX, permitieron el aprovechamiento de carrocerías, herrajes de todo tipo, construcciones de puentes y vías férreas, la industria farmacéutica, los adelantos en la medicina y la incorporación a la vida cubana de maquinarias y aparatos como los primeros automóviles y el cinematógrafo.
En relación directa con la novela Paradiso del escritor cubano José Lezama Lima, el autor incorporó además el léxico de aparatos y utensilios domésticos, marcas de instrumentos, nombres de medicamentos, nombres de personalidades científicas y culturales francesas, citaciones y alusiones literarias extraídas de obras de renombre mundial escritas por autores franceses para dar una visión de la importancia de esa Cultura en la isla.
Con toda certeza, Lezama Lima refleja en su obra el significado alcanzado por la influencia francesa en la vida familiar cubana a finales del siglo XIX y hasta los primeros años del siglo XX. Particularmente, en el texto de la obra Paradiso observamos la presencia de 45 palabras en francés en el texto, 51 menciones a personalidades artísticas, literarias, históricas y científicas, las citaciones en 4 ocasiones de versos y citas en francés.
Estas importantes connotaciones contribuyen a coordinar un texto que pretende ofrecer al lector la imagen multicultural de la cultura cubana y cuantos aportes enriquecedores la han surtido. Es por eso que creemos que es interesante darlos a conocer, pues contribuyen a enriquecer su visión sobre su propia identidad nacional y asimismo al afianzamiento de valores socioculturales.
Valorar la presencia cultural francesa en la formación de la imagen de la noción cultural cubana que José Lezama Lima quiso transmitirnos en su novela Paradiso al cabo de los primeros cuarenta y seis años de su publicación, justifica esta breve indagación en el texto lezamiano.
FIN
Por Lucas Garve
Hace unos 44 años cuando la novela Paradiso del escritor cubano José Lezama Lima salió a la luz, desató toda una conmoción increíble. Luego de cuatro decenios y en el centenario de su nacimiento 19 de diciembre de 1910 en La Habana, Paradiso, el súmmum escritural de Lezama Lima, es considerada una de las dos novelas cubanas mayores de la Literatura cubana, honor que pudiera compartir en un canon muy selecto, con El Siglo de las Luces de Alejo Carpentier.
El alejamiento de estereotipos frecuentes en la visión de un cubano de la realidad francesa es necesario para que conformen una imagen más cercana de Francia y de sus habitantes.
Aprovecho la oportunidad para trasladar información sobre la influencia francesa en la cultura cubana. Ejemplos numerosos aparecen en las páginas de los capítulos I y II de la novela: “… el altivo cocinero Luís Leng, que al conocimiento de la cocina milenaria y refinada, unía el señorío de la confiture, donde se refugiaba su pereza en la Embajada de Cuba en París,…”; “El mulato, desde lo alto de su cólera concentrada apartó el cuchillo francés de los cebollinos tiernos…” ; “Se acercaba el Coronel tarareando los compases de la Viuda Alegre, Al restaurant Maxim de noche siempre voy, con el mismo gesto de la burguesía situada en un can - can pintado por Seurat”; “…agua del filtro en cuya etiqueta de marca Chamberlain saludaba Pasteur”; “A pesar de la brevedad, las escena tuvo algo de la Antique grandeur, levada con garbo criollo”.
El autor al trasladarnos el reflejo de la imagen de la vida nacional nos ofrece un corte de los sedimentos culturales que conformaron el terreno cultural cubano de la época. Una presencia que ha sido olvidada casi en la misma medida de su importancia para la entrada de la Modernidad en el tejido socio cultural de la población urbana en Cuba.
Sólo una mala lectura de la novela Paradiso nos dejaría pasar por alto la evidencia que ofreció el escritor en el capítulo I, página 14 (Edición Letras Cubanas, 2006) cuando construye la imagen de un evento familiar: “Las señoras elaboraron una larga pausa para alejar el exabrupto y la vaharada, pasando después a otros temas de delicias, los encajes de Marie Monnier que la señora Rialta había visto en una revista francesa”. Continua más adelante con otra mención de la existencia de productos de la industria farmacéutica francesa cuando en boca de la señora Augusta, abuela de José Cemí, el protagonista, pone el consejo de primeros auxilios: “Toma un poco de bromuro de Fallière, decía la señora Augusta a su hija Rialta”.
En Paradiso, José Lezama Lima traslada conocimiento sobre el léxico de origen francés que utilizamos en nuestra habla cotidiana (por ejemplo las palabras: matinee, buffet, etc.) Y en lo particular a nuestro entorno, los aportes tecnológicos que importados de Francia, desde mediados del siglo XIX, permitieron el aprovechamiento de carrocerías, herrajes de todo tipo, construcciones de puentes y vías férreas, la industria farmacéutica, los adelantos en la medicina y la incorporación a la vida cubana de maquinarias y aparatos como los primeros automóviles y el cinematógrafo.
En relación directa con la novela Paradiso del escritor cubano José Lezama Lima, el autor incorporó además el léxico de aparatos y utensilios domésticos, marcas de instrumentos, nombres de medicamentos, nombres de personalidades científicas y culturales francesas, citaciones y alusiones literarias extraídas de obras de renombre mundial escritas por autores franceses para dar una visión de la importancia de esa Cultura en la isla.
Con toda certeza, Lezama Lima refleja en su obra el significado alcanzado por la influencia francesa en la vida familiar cubana a finales del siglo XIX y hasta los primeros años del siglo XX. Particularmente, en el texto de la obra Paradiso observamos la presencia de 45 palabras en francés en el texto, 51 menciones a personalidades artísticas, literarias, históricas y científicas, las citaciones en 4 ocasiones de versos y citas en francés.
Estas importantes connotaciones contribuyen a coordinar un texto que pretende ofrecer al lector la imagen multicultural de la cultura cubana y cuantos aportes enriquecedores la han surtido. Es por eso que creemos que es interesante darlos a conocer, pues contribuyen a enriquecer su visión sobre su propia identidad nacional y asimismo al afianzamiento de valores socioculturales.
Valorar la presencia cultural francesa en la formación de la imagen de la noción cultural cubana que José Lezama Lima quiso transmitirnos en su novela Paradiso al cabo de los primeros cuarenta y seis años de su publicación, justifica esta breve indagación en el texto lezamiano.
FIN
sábado, 4 de mayo de 2013
Renacer. Por Lucas Garve, Miami, 4 de mayo, 2013.
Por primera vez redacto un texto en la ciudad de Miami, adonde me trasladé a residir desde La Habana. Pretendo recobrar la costumbre y el pulso imprescindible de escribir un texto diario o cada dos días. Un hábito que los días de despedida de mi Cuba natal y de evidente tristeza empañaron un poco. Sin embargo, hoy es sábado 4 de mayo, ayer fue 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Expresión, y la neblina de esta mañana, a la manera de telón de recuerdos, se levanta para convidarme a recordar a los colegas y amigos del semanario Primavera Digital que hoy acuden al reducido apartamento de Lawton donde residen Juan González Febles junto con su esposa Ana Torricella y sede del periódico para dejarles sus artículos a publicar la semana próxima. Todos los jueves aparece en la página digital de Primavera de Cuba una nueva edición del semanario. Fotos, caricaturas, noticias, artículos, crónicas, cuentos, completan las páginas que el Jefe de redacción, el humilde y talentoso Luís Cino, revisa con esmero y dedicación casi franciscana. Allí se reúne lo mejor del periodismo independiente de Cuba para ejercer un ritual de camaradería profesional sabatino y compartir opiniones acerca de casi todo lo humano y divino, mientras la diligente Ana Torricella los recibe a todos con un vaso de agua y un humeante café rodeada por sus tres amados perros.La mañana y el mediodía se invierten íntegros en ese entra y sale marcados por los saludos, las risas y las ideas y opiniones, perspicaces unas, mordaces otras, del dueño de la casa y anfitrión. Todo mezclado en una conversación plural y llena de matices, imágenes y metáforas que confunden a cualquiera que no conoce a este grupo de atrevidos y audaces periodistas, poetas y escritores que desde la modestia de su condición elevan los sábados a la cumbre de los recuerdos. Al rememorar las sabatinas de Lawton -una manera de nombrarlas a la manera de las juevinas loynacianas- retomo el hábito de redactar un texto a toda prisa y enviarlo a esos increíbles colegas que con sus trabajos levantan un hito cada sábado para marcar su rotunda necesidad de libertad de expresión. A través de ellos renazco en la distancia. FIN. LG/13.
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